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El Rincón Catequético de Juan Josué Sánchez

Curiosidad sagrada

Martes 21 de septiembre de 2011

[XXV Ordinario. -  V Sem. Salt. –  feria (verde)]

San Mauricio, mártir.

 

«  Sigue confiando en Jesucristo; buen camino has seguido; las almas que se entregan son las que reciben más de su amor »

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, según san Lucas 9, 7-9.

 

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía: «A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?». Y tenía curiosidad de ver a Jesús.  Palabra del Señor.

 El Santo Padre nos enseña:

  • Buenos días Juan Josué, En el Evangelio de hoy, leemos acerca de la curiosidad del Rey Herodes.  Él quería conocer a Jesús por todas las noticias fascinantes que se hablaban de este trabajador de Nazaret que hacia milagros.
  • Tristemente, conocer a Jesús cara a cara no cambió a Herodes. ¿Por qué no?   
  • La curiosidad acerca de lo sobrenatural es algo bueno.  Nos mueve a utilizar nuestros regalos que Dios nos ha dado de inteligencia, creatividad e imaginación para encontrar nuevos caminos para crecer espiritualmente, nuevas maneras de ayudar a los demás, nuevas soluciones a viejos problemas y nuevos descubrimientos que mejoren nuestra vida y nos acercan más a Dios.  
  • Pero si no estamos dispuestos a encarar las verdades desafiantes a las que invariablemente nos dirige esa curiosidad sagrada, entonces nos alejamos de Dios y seguimos nuestras pasiones hacia conflictos que son pecadores o perjudiciales.   
  • Herodes no quiso enfrentar la verdad que lo miró fijamente en la cara.  Prefiriendo permanecer cómodo con sus propias perspectivas, metas y actitudes él permitió que su curiosidad acerca de Jesús lo llevara solamente hasta donde no comprometiera su estilo de vida.
  • ¿Cuántas veces preferimos hacernos los desentendidos cuando escuchamos una verdad o enfrentamos una realidad que no nos gusta? ¿Alguna vez Juan Josué has dejado de hacer preguntas porque no te gustaban las respuestas?  ¿Qué es peor: dudar de la verdad o dudar de las equivocaciones con las que has estado viviendo?  La duda es buena si causa que despierte nuestra curiosidad Y si tenemos la humildad para permitir que el Espíritu Santo contradiga nuestras maneras de pensar de antes, familiares y cómodas.
  • Cuándo la curiosidad es solamente una fascinación, nos puede hacer más daño que bien. Revoloteamos aquí y allá, sin dirección, consiguiendo que nuestros egos sean acariciados, engañándonos a creer que somos buscadores de la verdad cuando en realidad lo que hacemos es evadir la verdad.    
  • Pero cuándo la curiosidad nos dirige a las incomodidades de la humildad, el arrepentimiento y el desinterés propio, entonces podemos estar seguros de que hemos alcanzado un logro importante en nuestro viaje al cielo. ¿Buscaremos algo nuevo que gozar? ¿O buscaremos la mano herida de Jesús para agarrarnos, aunque no se sienta bien?   
  • Para acercarnos más a Dios, tenemos que tener curiosidad de lo que necesita cambiar dentro de nosotros. Tenemos que hacer nuevas preguntas de nosotros mismos y no tener miedo de las respuestas.
  • No hay nada que temer, no importa que descubrimientos hagamos de nuestra pecaminosidad, porque Jesús está con nosotros -- el mismo Jesús que ya murió por nosotros y clavó nuestros pecados a su cruz, el mismo Jesús que conquistó la destrucción del pecado. 
  • Cuándo nosotros admitimos humildemente nuestra necesidad del perdón, su sacrificio en la cruz nos libera para dirigirnos a la resurrección que nos trae nueva vida. ¡Aquí Juan Josué, descubrimos la sanación, un aumento de amor y una alegría inesperada!

Propósito

Una oración para hoy:

  • Gracias, Señor, por concederme la gracia, la confianza y el gran consuelo de poder dialogar contigo, porque por tu inmensa generosidad no sólo te conozco sino que tengo la seguridad que Tú siempre estás dispuesto a darme tu gracia y cercanía.  Ayúdame a pasar este día haciendo el bien.

 

El Santo de hoy: San Mauricio, mártir.

San Mauricio (llamado también Maurice, Moritz o Mauritius). Era el comandante de la Legión Tebana y murió martirizado a principios del siglo III.

La Legión Tebana, integrada sólo por cristianos procedentes de Egipto, recibió órdenes de partir hacia Galia para auxiliar al emperador Maximiano. Aunque combatieron valientemente, rehusaron obedecer la orden imperial de perseguir a los cristianos, por lo que fueron diezmados. Al negarse por segunda vez, todos los integrantes de la Legión Tebana fueron ejecutados. El lugar en que supuestamente tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.

Esta es la versión más antigua de la historia del martirio de la Legión Tebana, de acuerdo con la carta que Eucherius, arzobispo de Lyon (c. 434 – 450) dirigió al también obispo Salvius. En otras versiones varía la causa del martirio, y los legionarios son ejecutados por negarse a hacer sacrificios a los dioses romanos.

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